Rompiendo la maldicion del pinguino

Un articulo muy interesante que vi en un blog, por favor leanla y opinen.

No ve maldad, No escucha maldad, No habla maldad...

Aunque la guerra de sistemas operativos desatada en los artículos anteriores ya está bastante gastada -y pocas ganas tengo de volver a ella- no podría concentrarme en mis estudios ecuménicos este fin de semana largo sin aclarar un manojo de puntos pendientes.

¿Saben? Estoy sorprendido. Porque pese a que conocía la furia pingüinera desde que comencé a escribir en Mouse allá por 2004, me sigue asombrando tanto la falta de autocrítica como de visión que exhiben algunos de sus partidarios cuando se trata del club deportivo sistema operativo de sus amores.

No cometeré el pecado de generalizar. Tengo grandes amigos en la comunidad linuxera con quienes -además de divertirnos- mantenemos debates razonables, haciendo concesiones de ambas partes. Por desgracia, otros casos me hacen confirmar que la piedra de tope al avance de Linux como sistema “popular” ya no es el software, sino la actitud de sus propios promotores.

En realidad, 3 vicios:

1. Falta de empatía

Verán. Por más que me empeñe en demostrar lo contrario, yo no soy idiota. Peor aún, soy un entusiasta de la tecnología, por lo que si algo falla o me presenta un desafío suelo entretenerme bastante en dar con la solución.

Esto significa que si el botoncito del salvapantallas no estaba ahí, preguntaré hasta dar con un camino alternativo. Que si mi codificador de MP3 no trae opciones gráficas, hurgaré la documentación hasta aprender los comandos. Y que si no puedo sincronizar archivos por culpa de los permisos… bueno, eso aún no lo resuelvo, pero no les quepa duda de que lo haré.

¿El problema? Que no podemos exigir lo mismo a todos los usuarios.

De hecho, una vasta mayoría de ellos no tiene interés en aprender computación más allá de lo imprescindible para realizar sus labores, así como yo llevo 12 años conduciendo sin que me atraiga conocer los componentes de un motor. Quiero que el auto me lleve a mi destino, y ya.

Ahora, así como cuando yo escribo pienso en ese usuario principiante, tímido, apático o con dificultades para aprender; invito a estos miembros de la comunidad a desdoblarse y encarnar esos mismos usuarios, que NO saben agregar un repositorio, temen lanzar la consola, NO comprenden las líneas de códigos o sencillamente no desean lidiar con una computadora: desean usarla.

Mac se adelanta al usuario. Windows sigue al usuario. Linux, lo chicotea.

Así no se puede.

2. Incoherencia

Okey. En este punto es cuando muchos miembros de la comunidad me dicen “es que Linux no es para todos“, que “el usuario está mal acostumbrado/es flojo” o “bueno, si te molesta tanto, ¿por qué no te quedas en Windows?“…

Ahí es cuando me irrito.

Porque -curiosamente- suelen ser los mismos que fanfarronean sobre cuán superior es su sistema operativo, que vociferan indignados no entender cómo la gente es tan tonta para no usar Linux, o que disfrutan haciendo chistes sobre el CI de los ingenieros de Microsoft.

Pinguino mañosoBien chicos, déjenme decirles algo: si entienden a Linux como un sistema para hackers -como ustedes- entonces ni siquiera deberían estar leyendo este artículo. Ustedes son felices con la forma en que funciona todo. Me alegra por ustedes. En verdad.

Pero si son de los que creen que Linux debería conquistar liberar el mundo, entonces permítanme darles una bofetada. Un reality check como dicen los gringos, y recordarles que no son los usuarios los llamados a adaptarse a la informática, sino ella la que debe acercarse a los usuarios.

Si Linux no incorpora controladores propietarios, soporte para MP3 y DVD, o tipografías de Microsoft por defecto, no es el usuario quien debe figurarse las razones (ni cómo resolverlo): es el sistema quien debe adelantarse a sus necesidades. Por ejemplo, incorporando una simple casilla que -bajo su responsabilidad- descargue automáticamente el software necesario al momento de instalar.

Y fíjense que paradójicamente, este lunes di con un artículo de ZDNet sobre las dificultades de los medios en línea donde se leía la siguiente advertencia:

“El problema es que tienes una industria culpando a sus clientes por sus propios fallos, y eso nunca funciona”.

No podría estar más de acuerdo.

3. Falta de pragmatismo

Lo diré sin anestesia: muchachos, al 98% de la masa de usuarios le importa un carajo la comunidad, la libertad, la filosofía GNU, la propiedad intelectual o cualquier otro de esos principios que tanto destacan cuando intentan promover Linux.

Sencillamente no les interesa. Otra vez, sólo quieren hacer sus labores, comunicarse o divertirse. Ir del punto A al punto B.

Nunca he dado con un colega que me diga “¡Oh! ¡Windows me reprime! ¿Conoces un sistema operativo que me libere de esta opresión?“. Sin embargo sí con quienes están hartos de un sistema inestable, que debe parcharse continuamente, parapetarse contra virus y software espía, ser desfragmentado o necesitar los recursos de Deep Blue para funcionar a velocidad decente.

Aunque Stallman se retuerza, la libertad es un plus.

Si quieren que Linux se difunda entonces sean prácticos y den a los usuarios lo que quieren: no más ni menos opciones, sino las justas. Programas fáciles de usar, con interfaces gráficas y bien presentados. Compatibilidad con los formatos más usados (aunque sean de Microsoft), multimedia y conectividad lista para usarse.

Más todavía, sean hábiles. Cada perro tiene su hueso: se sorprenderían de saber cuánta gente he dejado bien impresionada con Linux gracias a los trucos de Compiz, o de cuántas personas decidieron cambiarse a Firefox por Forecastfox. Los otros beneficios llegarán por añadidura.

Y créanme, si me molesto en decirles esto es porque sé el potencial que tiene Linux, al punto de convertirse en mi sistema operativo por defecto desde este año. Sí, Ubuntu ha avanzado muchísimo. Es muy fácil de instalar, actualizar y más aún de mantener, pero todavía le falta camino por recorrer… y hacer vista gorda a los fallos no nos hará llegar antes.

Basta de culpar a los usuarios. Mi compromiso en la difusión de este sistema es dejar de observarlo como una alternativa para promoverlo como una opción, una que puede hacer el peso y superar a Windows, pero sólo si es medido con la misma vara.

La del usuario común y corriente. No la nuestra.

fuente: elfrancotirador

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3 comentarios »

  1. Holap:

    Sí, creo que tienes razón…
    Yo soy usuario de Ubuntu, participo en un foro y trato de ser lo más empático y pragmático posible con los novatos (o posibles novatos) y los usuarios en general, y es realmente molesto encontrarse con el típico geek prepotente que trata pésimo a los interesados en Linux/Ubuntu.

    A veces estos tipos son tan pesados, que algunos usuarios optan por abandonar el foro… espero que eso vaya cambiando con el paso del tiempo.

    Saludos.

  2. Hola, gracias por tu comentario.

  3. Penguino Said:

    De verdad, tienes mucha razón. Simplemente, mucha gente sólo pensa en MSN, juegos y música. Windows es para eso. Linux es para los geeks como yo, que de verdad me gustó, aunque a mi familia no, por lo que tuve que desinstalarlo. Pero bueno, en fin, tienes mucha razón…

    Saludos, y muy buen post.


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